Las embarazadas requieren una atención especial

Las embarazadas requieren una atención especial

«Providas hipócritas, dadme un millón de dólares o abortaré», pero era sólo un truco publicitario.

En pleno debate sobre el aborto en Estados Unidos, una mujer publicó una carta en la que amenazaba con provocarse un aborto a los 7 meses de gestación a menos que una colecta de grupos provida le pagaran un millón de dólares.

El reto corrió como la espuma y se hizo viral en Internet.

La mujer -que mantenía su anonimato- criticaba a los grupos provida y los acusaba de hipocresía. Calculaba que dada la gran cantidad de personas provida en EEUU, con que cada uno entregase unos centavos podrían comprar el derecho a vivir de su feto, lo gestaría y entregaría en adopción.

Debía recaudarse un millón de dólares en 72 horas, el tiempo de reflexión que algunos Estados exigen entre que se solicita el aborto y se practica. Ella se mostraba segura de que los “hipócritas provida” no se molestarían en dar esos centavos. El hecho de que las asociaciones provida acojan y ayuden a miles y miles de mamás y bebés en EEUU y todo el mundo no parecía ser suficiente para ella.

Se abrió un fuerte debate, y hubo quien lo comparó con otras crisis de rehenes, o con las ONGs que compraban esclavos en Sudán hace pocos años para liberarlos. ¿Colaborar comprando a quien organiza una venta de seres humanos o amenaza con matarlos no es fomentar una industria de la muerte y el esclavismo?

Pero el debate no ha llegado a más cuando se ha sabido que se trataba de un truco publicitario y que la tal mujer no existía.

El producto en venta en realidad era una novela del escritor y publicista Chad Kultgen, un autor controvertido que siempre escribe sobre sexo y que suele ser bastante mal tratado por los críticos de diarios como “New York Times” o revistas como “Maxim” o “Penthouse”, que lo acusan de “misógino”, “terrible” o “suciedad pura” y de recrearse en el exceso de personajes obsesionados por el sexo.

El hecho es que muchas feministas y grupos abortistas alabaron a la ficticia mujer que amenazaba con matar a su hijo no nato a menos que alguien pagase por su vida.

Eso ha llevado, sin embargo, a muchos a reflexionar sobre la perversa lógica del aborto, que es la lógica del poder del fuerte sobre el débil, del que está dispuesto a matar sobre quien, indefenso, sólo espera nacer y seguir creciendo.

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