no a la guerra

¿Qué queda? Ruina, miles de niños sin educación, muchos muertos inocentes: ¡muchos! Y mucho dinero en los traficantes de armas

Papa Francisco: Todo el mundo en guerra… ¡no a la guerra!

“Todo el mundo” hoy “está en guerra”, para la que “no hay justificación; es el rechazo del “camino de la paz” lo que hace que Dios mismo, que Jesús mismo llore. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada esta mañana de este jueves 19 de noviembre en la Casa Santa Marta.

“Jesús ha llorado”. Comienza con estas tres palabras una de las más dolientes homilías de Santa Marta. En el Papa resuena el eco del Evangelio de Lucas, apenas proclamado, una cita tan breve como conmovedora.

El mundo preparado para ir de fiesta

Jesús se acerca a Jerusalén y, probablemente desde un punto más elevado desde el que tiene un panorama de la misma, la mira y llora, dirigiendo a la ciudad estas palabras: “¡Si hubieses reconocido también tú, en este día, al que te lleva a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos”. Francisco las repite una a una.

Y añade: “Pero también hoy Jesús llora. Porque nosotros hemos preferido el camino de las guerras, el camino del odio, el camino de las enemistades. Estamos cerca de Navidad: habrá luces, se celebrarán fiestas, árboles luminosos, también belenes… todo preparado: el mundo continúa haciendo la guerra, haciendo las guerras. El mundo no ha entendido el camino de la paz”.

 

Guerra para los bolsillos de los traficantes

Se intuyen los sentimientos del Papa, idénticos a los de gran parte del mundo en estos días, en estas horas.

Francisco recuerda las conmemoraciones recientes de la Segunda Guerra Mundial, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, su visita a Redipuglia el año pasado por el aniversario de la Gran Guerra.

“Masacres inútiles”, repite con palabras del papa Benedicto. “Por todas partes está la guerra, hoy, está el odio”, constata. Y después da voz a una pregunta: “¿Qué queda de una guerra, de esta, que estamos viviendo ahora?”.

“¿Qué queda? Ruina, miles de niños sin educación, muchos muertos inocentes: ¡muchos! Y mucho dinero en los traficantes de armas”, denuncia.

“Una vez, Jesús dijo: ‘No se puede servir a dos señores: o Dios o las riquezas’. La guerra es la elección por las riquezas: ‘Hagamos armas, así la economía se equilibra un poco, y vamos adelante con nuestros intereses’. Hay una palabra fea del Señor: ‘¡Malditos!’”.

“Porque Él ha dicho: ‘¡Benditos los que trabajan por la paz!’. Estos que trabajan para la guerra, que hacen guerras, son malditos, son delincuentes”, afirmó esta mañana el Papa.

“Una guerra se puede justificar, entre comillas, con muchas, muchas razones. Pero cuando todo el mundo, como está hoy, está en guerra, todo el mundo!: es una guerra mundial, a trozos, aquí, allá, al otro lado, por todas partes… no hay justificación -dijo-. Y Dios llora, Jesús llora”.

 

El mundo llora por sus crímenes

“Y mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, prosigue Francisco, están los pobres trabajadores de paz que solo para ayudar a una persona, a otra, otro, dan la vida”.

Como hizo “un icono de nuestros tiempos, Teresa de Calcuta”. Contra la que incluso, observa, “con el cinismo de los poderosos se podría decir: ‘¿Qué hizo esta mujer? ¿Perdió su vida ayudando a la gente a morir?”. “No se entiende el camino de la paz…”.

“Nos hará bien también a nosotros pedir la gracia de llorar, por este mundo que no reconoce el camino de la paz. Que vive para hacer la guerra, con el cinismo de decir que no la hace”.

“Pidamos la conversión del corazón -concluyó-. Justo en la puerta del Jubileo de la Misericordia, que nuestro Jubileo, nuestra alegría sea la gracia de que el mundo encuentre la capacidad de llorar por sus crímenes, por los que comete con las guerras”.

Fuente: Aleteia

 

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