José Alegre, exabad de Poblet

José Alegre, exabad de Poblet

El ex abad de Poblet aboga por resolver la cuestión catalana “sin ruptura”

José Alegre: “El servicio-poder es una contradicción. En la Iglesia, y también lo debería ser en la sociedad”

“Omella es un hombre de equipo, puede ser apuesta arriesgada e importante del Papa Francisco”

(José Manuel Vidal).- A sus 75 años, el abad de Poblet, José Alegre, ha presentado su renuncia al cargo, y pasará a ser un “monje raso” en “el monumento más interesante del mundo”. “El servicio-poder es una contradicción. En la Iglesia, y también debería lo debería ser en la sociedad”, afirma en esta entrevista con RD, en la que se manifiesta su preocupación ante la posible ruptura entre Cataluña y España y cree que “Omella es un hombre de equipo, puede ser apuesta arriesgada e importante del Papa Francisco“.

 

La presentación de la renuncia como abad es preceptiva según la regla o fue una decisión tomada por usted.

Es preceptiva según las Constituciones de nuestra Congregación de la Corona de Aragón, que en su art. 87 dice que al cumplir los 75 años pedirá espontáneamente y de buen grado al Abad General ser liberado de su cargo, y éste, una vez escuchada la Comunidad decidirá sobre el asunto. Luego, si yo he pedido en la Congregación, durante 17 años, cumplir con esta normativa, lo más pertinente es que yo también sea un buen testimonio de su cumplimiento

 

¿Vuelve a ser monje raso o sigue conservando su rango de abad emérito?
Yo no entiendo eso de “abad emérito”. En el camino de esta vida es necesario caminar con sencillez. Y si se trata del mundo monástico, razón de más. La responsabilidad de abad, es la de un servicio a la comunidad monástica. ¿Se ha acabado el “servicio”?, pues evitemos coletillas, que además en ocasiones crean confusión con el servicio del nuevo abad. Venimos a la vida monástica para vivir la vida de monje, una búsqueda de Dios, y esto lo hacemos con el “ora et labora”. El ora es siempre y para todos, mientras dura nuestra vida. El labora está diversificado en los diversos servicios del monasterio. Se acabó este servicio, este servicio de abad, pues ahora a desempeñar otro, el que indique el nuevo abad, y hacerlo lo mejor posible, mientras el Señor dé fuerzas. La vida monástica es bella, precisamente por su sencillez. ¡Como la vida misma!

 

¿El servicio-poder es una tentación o, en su caso, pasar a la “reserva activa” es una liberación?
El servicio-poder es una contradicción. En la Iglesia, y también lo debería ser en la sociedad. El servicio es entrega a los demás.  En el aspecto religioso es amor, y se vive, con frecuencia, en el conflicto y en la contradicción; es morir para dar vida al otro, a la comunidad… Cuando se incorpora mediante el “guión” el poder, la autoridad queda adulterada. Y cuando vivimos la vida como servicio, no hay paso a la “reserva activa” en la vida cristiana. Cuando estaba en la Parroquia y algún seglar se quería “jubilar”, yo les decía que uno se jubila para ir a la casa del Padre. En la vida monástica con más razón. Dejamos un servicio en donde se procura hacer la “obra bien hecha”, para hacer otro servicio con otros matices, donde seguimos buscando la obra bien hecha. Este es el camino de la verdadera liberación. En la vida monástica no hay “reserva activa”, a no ser los que viven en excedencia voluntaria, por no tener otro espacio mejor en que refugiarse.

 

Poblet es sin duda un monumento singular, pero de ahí a decir que es “el monumento más interesante del mundo”…
Me ratifico en lo dicho. Como monumento monástico, pues en otros aspectos habrá monumentos más excelentes, no cabe duda. Pero un monumento monástico como Poblet, plenamente restaurado, con una comunidad que utiliza todo el recinto como en los primeros siglos de su fundación, con la belleza de sus espacios románicos, góticos… con la condición de palacio residencia de los reyes, inmerso en un bello paisaje de viñas y bosques, con unos recursos de un ambiente silencioso, tan urgente para la vida del hombre de hoy… Añadiría: dime otro monumento más interesante.

 

¿Cuándo echas la vista atrás a todos tus años de abad, ¿hay algo de lo que te arrepientes y de lo que pides perdón?
Sí. De no haber tenido de manera sistemática una relación personal con cada uno de los monjes. Yo empecé como abad teniendo esta relación personal con cada uno, pero por algunas circunstancias lo fui dejando, y perdía esta posibilidad de un contacto asiduo personal con cada uno de los monjes. Es verdad que cuando un monje me requería yo siempre he estado dispuesto a escuchar, o a gestionar aquello que era necesario para el monje o para la comunidad. Pero ya no es igual que cuando vives de manera periódica y sistemática, buscando esa relación personal, que viene a ser como un “perder unos minutos gratuitamente” con un monje. Y considero que ésta es una relación hoy día muy necesaria en la vida de un abad, o, en general, diría, de todo aquel que tiene una responsabilidad de autoridad.

 

 

Si tuvieras que dar gracias a Dios por una sola cosa en tu vida, ¿cuál sería?
Hay varias, pues elegir una, ciertamente es difícil. Normalmente nuestra vida es un tejido de experiencias muy diversas que van configurando nuestra personalidad, nuestra vida de fe… Así que permite que te diga que me he sentido siempre muy agradecido por mis estudios de Magisterio, y orgulloso del extraordinario claustro de profesores que nos inculcaron un gran amor a la enseñanza. Pero también no puedo olvidar los años en el Seminario de Zaragoza, que fue un principio de vida comunitaria y de profundización de mi fe. Y por último, mucho de lo que yo soy en estos momentos se acabó de fraguar, de madurar, en 25 años de vida pastoral en parroquias rurales con mis compañeros sacerdotes Edilio Mosteo, y el recientemente nombrado arzobispo de Barcelona Juan José Omella. Hoy día, en una sociedad difícil, donde va dominando el individualismo, el poder vivir una vida de equipo profunda, a nivel material y espiritual es una verdadera gracia de Dios

 

¿Tiene futuro la vida monástica en Poblet?
La vida monástica tiene futuro. En Poblet o en otros espacios que no son Poblet. La esencial no es Poblet. Lo es la vida monástica, tal como la vivimos hoy, o bien con matices nuevos que pueden traer nuevos tiempos. La vida monástica sobre todo es vida creativa, que gira en torno a la búsqueda del Creador, nuestro Dios. Es creación, es novedad, es aventura apasionante… No cabe decir en plan defensivo: “Siempre se ha hecho así”. La vida trae nuevas inquietudes, nuevos problemas… Lo importante es estar atento a una serie de valores que son necesarios más allá del tiempo y del espacio, valores que necesita la vida humana para darle sentido. En esta línea, hay en la vida monástica unos valores de los que no se puede prescindir hoy día: vida de silencio, fuerza de la palabra, sabiduría de la vida comunitaria, escucha, sentido de la plegaria, dimensión de un trabajo bien hecho… Todos estos valores vividos nos abren a una aventura apasionante, a lo sorprendente de la vida… Y esto es algo muy peculiar de la vida monástica. No lo dudes, tiene futuro

 

¿Orgulloso de ser un monasterio “ecológico” antes de la “Laudato si” del papa Francisco?
Yo no me siento con “orgullo de monasterio ecológico”. Sí, que doy gracias a Dios que haya llamado a vivir la vida monástica al Prior, el P. Lucas Torcal, más sensible a toda esta problemática de la ecología; que él intente poner en la comunidad y con la comunidad, este sentido de respeto ambiental, que ya no es algo exclusivo de hoy; y que tengamos nuevos motivos para ir haciendo este camino, contando con la enseñanza y el impulso que supone el pensamiento y la acción del Papa Francisco. Pero creo que no llegamos a tener un monasterio ecológico, sino que estamos llamados en esta sociedad “inconsciente” de usar y tirar, a ir haciendo un camino de respeto al medio ambiente, para dejar a las generaciones que vengan detrás un mundo con alicientes más vivos y esperanzadores. Cada día tenemos que despertar esta conciencia de respeto por el medio ambiente. Las etiquetas no sirven, o a lo sumo para un titular bonito de prensa.

 

¿Es posible resolver la cuestión catalana sin ruptura?
Yo creo que sí, que debería ser así. Todos sabemos que en la vida de la sociedad ha habido problemas más dramáticos y que el sentido diplomático, el diálogo, el tiempo… ha llevado a una solución. Ahora bien hemos de partir siempre de un profundo respeto a los demás en esta sociedad tan conflictiva.
Yo no entiendo esta profunda pobreza de sentido diplomático de Madrid. Con una autonomía de Cataluña que es una verdadera potencia económica en la vida de España. Hoy la vida es dura, muy dura para mucha gente, por esto creo que hemos de medir la dureza que manifestamos en nuestras relaciones. Hemos de crecer mucho en sensibilidad hacia los demás, bien sea en la relación personal como en la institucional.
Por otra parte, yo no entiendo una independencia donde estamos prácticamente al 50%. ¿Cómo se puede imponer una mitad sobre otra, cuando no se nos dice cuánto va a suponer esa independencia? ¿Esta generación está dispuesta a pagar el precio? ¿Cuál es el precio a pagar por el pueblo sencillo, por la familia…? Porque los dirigentes parece que no tienen problema en cuanto al precio a pagar. Y estamos al 50% después de varios años de “lavado de cerebro” donde solamente se oye una “canción”.
¿Acaso no es bueno, no es humano, cambiar a veces de registro, escuchar “canciones” diversas, voces diferentes y encontradas sobre un tema? Incluso, en ocasiones, para valorar más lo escuchado.
Y cuando esto no es así uno se pregunta si nos están acechando otras formas de dictadura. O en el fondo hay otros problemas que no se nos cuentan.
No sé, ésta es una cuestión muy compleja que afecta a la vida de muchas gentes, familias divididas también… Y cuando el hombre hace las cosas sin serenidad y paz interior, pierde una cuota importante, muy importante de sentido de la vida.

 

 

¿Qué indicación cree que ha querido enviar el Papa Francisco con el nombramiento de monseñor Omella para Barcelona?
No lo sé, pero me atrevería a decir que ciertamente no en una línea política; monseñor Omella es una persona profundamente religiosa, y tiene por su natural una gran simpatía personal que le posibilita una buena relación personal; es un hombre de equipo… Todo esto, yo no me lo invento, lo afirmo desde mi experiencia. Por otro lado, conociendo algo de la realidad de Barcelona, considero que hay unos criterios que validan su nombramiento. Si hay una colaboración pastoral de un servicio generoso de clero y de los laicos comprometidos. Puede ser apuesta arriesgada e importante del Papa Francisco.

 

Su felicitación de Navidad ¿qué dice?
Navidad es la venida de Dios hecho hombre… Dios se siente seducido por la humanidad. Nuestro Dios es un Dios humano, muy humano. Que te alumbre cada día este Sol profundamente humano. Dios amanecerá en tu vida.

Fuente: Religión Digital

 

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