24 horas: Un vistazo poco común a la vida de un fraile

Un día en la vida del hermano Bernardino Maria

24 horas: Un vistazo poco común a la vida de un fraile

Cuando surgió por primera vez el concepto del proyecto ’24 horas’, parecía una buena idea. La idea de fotografiar a una persona durante 24 horas para revelar la realidad de su vida, los pequeños detalles, la humanidad del individuo…

Sí, parecía interesante, sincero y tangible. Nótese que no dije ‘fácil’. No creo que pensara en lo que iba a suponer fotografiar durante al menos 18 horas, una vez quitadas las horas de sueño, de forma ininterrumpida, y el estar siguiendo a alguien por todos lados de forma totalmente invasiva, sin ser un factor integrante de la historia, prestando el mil por ciento de mi atención al tema, a la luz, a la composición, al ambiente, durante cada minuto del proyecto…

Bueno, dejémoslo en que fue algo parecido a correr una maratón. ¿Que si mereció la pena? Con creces.

El hermano Bernardino Maria Soukup, de la Comunidad de los Frailes Franciscanos de la Renovación (C.F.R.), tiene el dudoso honor de ser la primera persona en protagonizar esta serie. Y le estoy eternamente agradecido por ello. No podría haber trabajado con otra persona que fuera más amable, abierta y entusiasta que él.

24 horas

Llegué a las 4:00 pm y me encontré a fray Bernardino y fray Phillip preparando la comida vespertina para los frailes. Os podría explicar al detalle cómo se les da eso de cocinar, pero creo que es más importante compartir otros aspectos.

La piedad, la fraternidad y el humor… estas son las marcas distintivas. Experimentar la vida de un monasterio es entrar en un mundo en el que se pueden aprovechar muchas de las mejores cosas que ofrece una vida vivida con plenitud y en la Verdad.

Fue fascinante poder ver a estos frailes pasar de las bromas y las risas directamente a la oración profunda y la adoración. Bien es cierto que estas dos cualidades no son contradictorias; de hecho, se complementan y están arraigadas en la completa dedicación de los frailes a Cristo y en la dicha que se deriva de ello.

En muchas imágenes los frailes aparecen pasando el rato juntos tocando la guitarra, jugando al baloncesto o cosas por el estilo. Esta actitud esconde su alto nivel intelectual y de formación.

Pero, ¿por qué habríamos de pensar que las personas que sonríen mucho no son inteligentes?

Estos frailes tienen a sus espaldas una rica tradición de grandes mentes (como fray Benedict Groeschel o fray Andrew Apostoli, nada menos) y continúan en su misma estela, como nuestro fray Bernardino que, el día de mi visita, estaba haciendo su examen final de latín y recibiendo clases sobre las Escrituras.

Tiene una Maestría en Divinidad, una Maestría en Teología y un Grado en Teología Sagrada (S.T.B.) de la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino (Angelicum) de Roma. Desde luego no es ningún holgazán intelectual, ¡y sonríe muchísimo!

Una de los mayores malentendidos sobre la vida religiosa es la creencia de que hay que “renunciar a algunas cosas” para servir a Dios. Y, a pesar de que, en efecto, hay un abandono de ciertos elementos que son intrascendentes o dañinos en general, lo que se obtiene a cambio es alcanzar una plenitud humana de verdadera libertad y en comunión con Dios, donde se vive conforme a aquello que de verdad trae dicha, paz y realización.

Es posible que suene contrario al sentido común, pero se trata en realidad del “secreto” de la vida; abandonarse al amor y la misericordia de Dios es recibir todo aquello que podrías desear y mucho más.

VÍDEO 24 HORAS EN 24 SEGUNDOS

Los frailes son personas reales. Tal vez como se visten con su hábito gris y se rodean de esa cuerda por la cintura, entonces parecen algo menos convencionales. Pero lo cierto es que son como tú y como yo… son sólo un grupo de amigos.

La diferencia está en su respuesta al llamamiento que Dios les dedicó; aceptaron el desafío de esa vocación y viven conforme a ello.

El hábito es la manifestación externa, una representación visual de aquello en lo que creen y de Aquel a quien sirven. Pero yo comí con ellos y son sólo una pandilla de tipos normales. Eso sí, unos tipos santos.

Se aprende mucho de una persona cuando pasas 24 horas con ella, deja una huella en tu corazón y en tu mente.

Y esta impresión no es tu imaginación, es la realidad sobre quién es esa persona, basada en sus acciones, palabras y esas pequeñas cosas que no percibes conscientemente pero que se cuelan hondo bajo la piel.

¿Fray Bernardino en tres palabras? Devoto, humilde y amable. Aunque tres palabras nunca podrían resumir quién es, porque también es valiente, apasionado, fuerte y un millón de cosas más.

Valiente en su búsqueda de la voluntad de Dios, haciendo todo lo que sea necesario para averiguarla. Apasionado en su vida de vocación a la santidad, con un fervor verdaderamente tangible.

Fuerte porque hace falta ser genuino para tener la fortaleza de cargar con la Cruz que ha abrazado voluntariamente.

Fray Bernardino y otros 13 hombres fueron ordenados en el sacerdocio el 28 de mayo de 2016 en la catedral de San Patricio en la ciudad de Nueva York. ¡Recemos por ellos!

 

 

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